La transformación de la infraestructura educativa se ha convertido en uno de los principales componentes de la política de educación básica del Gobierno de la Ciudad de México. Entre 2025 y 2026, la administración capitalina reportó una inversión acumulada de 14 mil 306 millones de pesos en distintos programas dirigidos a niñas, niños y adolescentes, mientras que el programa “1, 2, 3 por mi escuela” ha intervenido 782 planteles públicos en las 16 alcaldías.
Durante la entrega de obras en la primaria Dolores Correa Zapata, ubicada en la colonia Morelos, alcaldía Cuauhtémoc, la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, sostuvo que el objetivo del programa es atender de manera integral las necesidades de cada plantel y no limitar las acciones a reparaciones aisladas.
La escuela recibió una inversión de 1.9 millones de pesos, destinada a la rehabilitación de instalaciones sanitarias y eléctricas, impermeabilización, pintura y construcción de una techumbre, además de la adecuación de espacios para un aula Mixtli Digital y un salón destinado a formación musical.
De acuerdo con información de la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse), de los 782 planteles intervenidos, 210 corresponden a preescolares, 360 a primarias, 174 a secundarias, 14 a Centros de Atención Infantil y 24 a Centros de Atención Múltiple. La distribución muestra que el programa ha tenido presencia en distintos niveles de la educación básica y no únicamente en escuelas primarias.
La Sobse señaló que los trabajos se determinan a partir de visitas técnicas a cada plantel, con diagnósticos sobre sus principales necesidades. Entre las obras realizadas se encuentran rehabilitación de sanitarios, instalaciones hidrosanitarias y eléctricas, impermeabilización, recuperación de bardas y muros perimetrales, pintura, adecuación de aulas, escaleras de emergencia y mejoramiento de pisos en aulas y patios.
Uno de los componentes con mayor alcance reportado es la construcción de 170 techumbres, que, según la dependencia, benefician a alrededor de 392 mil niñas y niños. También se contempla la habilitación de 782 aulas Mixtli Digital y 500 espacios para el programa musical “Do-Re-Mi-Fa-Sol”, con la intención de ampliar las herramientas tecnológicas y artísticas disponibles en las escuelas.
Por alcaldía, Cuauhtémoc concentra el mayor número de planteles intervenidos, con 87, seguida de Azcapotzalco, con 61; Tlalpan, con 59, e Iztapalapa, con 58. El despliegue alcanza las 16 demarcaciones, aunque la información oficial no detalla en este balance el monto ejercido específicamente por alcaldía o por tipo de obra.
En materia presupuestal, el Gobierno capitalino informó que los 14 mil 306 millones de pesos destinados a educación básica durante 2025 y 2026 se distribuyeron entre diversos programas. “Mi Beca para Empezar” concentró 7 mil 491 millones de pesos; uniformes y útiles escolares, mil 979 millones; desayunos escolares del DIF, mil 797 millones, y “1, 2, 3 por mi escuela”, mil 562 millones de pesos.
El resto de los recursos se asignó a programas como “La Escuela es Nuestra”, con 560 millones de pesos; Mixtli Digital, con 462 millones; comida caliente en escuelas, con 192 millones, y “Do-Re-Mi-Fa-Sol”, con 165 millones de pesos. En conjunto, la estrategia busca combinar apoyos económicos y alimentarios con infraestructura, tecnología, cultura y formación artística.
La jefa de Gobierno ha planteado que las escuelas deben garantizar condiciones básicas como baños funcionales, disponibilidad de agua, instalaciones eléctricas seguras y espacios adecuados para el desarrollo de las actividades escolares. El planteamiento coloca la infraestructura como una condición previa para que los programas educativos puedan desarrollarse de manera efectiva.
El secretario de Obras y Servicios, Raúl Basulto Luviano, señaló que el modelo de intervención parte de un diagnóstico técnico y permite definir las obras necesarias en cada plantel. Este esquema pretende evitar una aplicación uniforme de recursos, aunque el reto será mantener la infraestructura en condiciones adecuadas una vez concluidas las rehabilitaciones y garantizar que las necesidades detectadas sean atendidas de manera completa.
Más allá de las cifras de inversión y del número de escuelas atendidas, el alcance de “1, 2, 3 por mi escuela” dependerá de la permanencia de las mejoras y de su capacidad para resolver problemas cotidianos que afectan el funcionamiento de los planteles. La infraestructura escolar representa una inversión de largo plazo, por lo que su impacto deberá medirse no sólo por el número de obras terminadas, sino por las condiciones en que las comunidades educativas utilizan esos espacios.
Fuentes: Gobierno de la Ciudad de México y Secretaría de Obras y Servicios (Sobse).
